En los últimos años, la investigación sobre el derecho humano al agua se ha vuelto cada vez más importante. Este derecho se ha ido posicionando poco a poco en la legislación internacional y, que en este caso es de nuestro mayor interés, en la legislación mexicana. Además, es importante mencionar como es que dicho posicionamiento ha sido aplicado en diversos sectores de la población tanto mundial, como mexicana.

En México, el Derecho Humano al Agua no está garantizado en su totalidad. Existe una parte significativa de la población que no cuenta con los servicios básicos de agua. Los motivos pueden ser diversos, pero esto no exime al Estado de buscar distintas alternativas para poder asegurarle a la población este derecho. El cual, ha sido consagrado en la Constitución, por eso, es tan importante que el Estado vele por el Derecho Humano al Agua y que la población exija su cumplimiento.

Garantizar el Derecho Humano al Agua es trascendental y necesario. Es necesario también crear conciencia y aprender lo que le corresponde a los gobiernos y a las personas.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, para el 31 de diciembre de 2015: 4.8 millones de personas no tenían acceso a fuentes mejoradas de agua potable. Es por esto, que dicha dependencia de gobierno se ha esforzado en crear nuevas y mejores ptar (Planta de Tratamiento de Aguas Resuduales), en diversos municipios.

Para entender mejor este tema, hay que hablar primero del concepto de derecho humano. El siglo pasado estuvo lleno de guerras y conflictos. Estos conflictos han dejado ver lo mejor y lo peor de la humanidad. Tras este periodo de tantos problemas, surgieron los derechos humanos.

En 1948 la ONU promulgó la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la cual, se establece que los Estados deben de asegurar que todos los seres humanos deben de ser tratados de manera igualitaria; por el simple hecho de existir.

Ahora, hablaremos del tema que nos corresponde: El Derecho Humano al Agua. En el 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU elaboró una observación general sobre el derecho del agua. En ella, se señala lo importante que es que todos los seres humanos puedan tener acceso al agua. En el Artículo 1 de dicha observación, se establece que el agua es un recurso natural limitado y un bien público fundamental para la vida y la salud. Se establece también que el agua es indispensable para vivir dignamente y es condición previa para la realización de otros derechos humanos.

Como podemos ver, el Derecho Humano al Agua es un tema reciente (por más increíble que parezca), en las agendas tanto nacionales, como internacionales. Al ser un tema tan reciente, es importante seguir buscando que este derecho su cumpla para todos los seres humanos. México puede ser considerado un pionero en este derecho, aunque todavía falta mucho por hacer.

La ONU señala que los factores que se deben aplicar para ejercer este derecho son:

  • Disponibilidad: Cada persona debe recibir la cantidad de agua suficiente y sin cortes para uso personal y doméstico necesarios para su buen desempeño. Según la OMS, la cantidad mínima de agua que una persona debe tener garantizada es de entre 50 y 100 litros diarios.
  • Calidad: El agua que usamos debe de ser saludable; libre de todo aquello que constituya una amenaza para la salud. Valga mencionar que una ptar es indispensable para poder asegurar dicha calidad.
  • Accesibilidad física: El agua debe de estar cercana, independientemente de si nos encontramos en nuestras casas, escuelas y/u oficinas. La OMS establece que debería de estar a menos de mil metros de nuestro hogar y el desplazamiento para tenerla en un recipiente no debe de ser mayor a 30 minutos.
  • Accesibilidad económica: Esto significa que el agua debe de ser económicamente posible de pagar. Se sugiere que el costo del agua no debe de ser mayor al 3 % de los ingresos de una familia.
  • Derecho a la información: Tenemos el derecho de solicitar, recibir y difundir información relacionada con el agua.

Es interesante pensar entonces, que es lo que le corresponde al Estado. En primer lugar, le corresponde al Estado y a su gobierno asegurar el respeto a los derechos humanos. Este respeto no está reservado únicamente al Estado, también debe de ser ejercido por todos los ciudadanos, las corporaciones y las organizaciones de la sociedad.

Al Estado también le corresponde proteger los servicios de agua. Cuando estos son operados o controlados por privados o por terceros, los Estados deben de asegurar que el acceso al agua de calidad sea igualitario y suficiente (un ejemplo muy común en México son las ptar). Evidentemente, deben de cumplir con asegurar estas mismas condiciones cuando los servicios son operados por el Estado y sus gobiernos. Estos abusos deben de ser prevenidos por medio de leyes y reglamentos.

El tener agua no es siempre una tarea fácil. El Estado tiene la obligación de proporcionar el derecho cuando los ciudadanos no puedan obtenerla.

Por lo tanto, si enlistáramos las mínimas obligaciones para el Estado respecto al Derecho Humano del Agua, deberíamos tomar en cuenta las siguientes: Acceso a una cantidad mínima de agua para uso doméstico; no discriminación en el acceso a los servicios; garantizar el acceso físico a instalaciones o servicios de agua que proporcionen un suministro suficiente y regular de agua salubre; seguridad personal en el acceso al agua; distribución equitativa de las instalaciones; adopción de un plan de acción nacional destinado a toda la población; monitoreo de alcance de la realización y, por último, medidas para prevenir, tratar y controlar enfermedades asociadas al agua.

Es evidente que también la sociedad debe participar en el cumplimiento del Derecho Humano al Agua. La convención americana sobre Derechos Humanos dispone que todos los ciudadanos deben de gozar del derecho de participar en la dirección de los asuntos públicos directamente o por medio de representantes libremente elegidos. La ONU, reconoce el derecho de las personas y de los grupos a participar en las decisiones que puedan afectar su derecho al agua.

En el mundo hay agua más que suficiente para los usos domésticos, la agricultura y la industria. El problema es que algunas personas quedan sistemáticamente excluidas del acceso al agua por diversas causas.